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Sobre L.M.R. y la R.N.O.

Hay profesores de la Escuela de Estomatología de la Universidad Complutense de Madrid que ya se me han olvidado sus nombres. Pero uno de ellos permanece.

Luis de la Macorra, como ya he comentado en alguna ocasión, nos impartió una clase magistral (muy recordada y celebrada en su momento por los alumnos) para explicarnos la teoría del TRIDONTON.

Posiblemente no entendimos nada de lo que nos quiso decir, creo yo, ahora, que gracias al escaso prurito de cuestionamiento científico que se nos transmitió en aquellos años. Debo decir que todo se asimilaba como dogma. Y que no nos preguntábamos nada. Llegué a creer, incluso, que la Ortodoncia era algo exacto y fiable que respondía a las leyes de la oclusión. Por supuesto que esas leyes no se nos contaron y el concepto de oclusión quedaba tan indefinido que hacía imposible tener una idea clara de ella.

En ese contexto apareció un día por el Aula Magna de la Escuela de Estomatología el dr. Luis de la Macorra quedándonos claro desde el primer momento su heterodoxia. No sé si alguien lo tomó medianamente en serio. Fue divertido.

Unos diez años más tarde cuando la ortodoxia dental ya había hecho aguas en mi personalidad profesional, apareció Pedro Planas para descubrir con sus conocimientos que la heterodoxia no era tal. Que había otra manera de ver la realidad. Que lo que habíamos estudiado y en lo que trabajábamos era una realidad VIRTUAL, cómoda y sencilla, pero VIRTUAL. Y como tal, INVENTADA para cubrir un espacio necesario en la odontología. El invento había sido tan exitoso que colapsó la realidad VERDADERA quedando desconocida para la profesión al cabo de 3 ó4 generaciones.

Pedro Planas nos descubrió que no tan lejos seguían existiendo compañeros que se preguntaban sobre el porqué de las cosas, sobre los efectos y sus causas. Sobre el origen real de la enfermedad y los trastornos.

Uno de ellos, Luis de la Macorra. No es de extrañar su aproximación a la RNO.

Ha publicado recientemente un libro titulado Biomecánica Craneofacial en el que se extiende con mayor detalle en los estudios que realizó sobre la forma de la nariz y la arquitectura craneal. Rescatando este artículo de los anales de la SEDO he sentido interés por repasar ese libro y empezar a fijarme en la forma de la pirámide nasal de los pacientes, en sus arcos cigomáticos y en sus frentes para correlacionarlo con los defectos de equilibrio oclusal masticatorio según los conocimientos de la RNO. Descubrir en la práctica lo que nos quiere enseñar en el libro. Tal como hace años empecé un día a explorar en mis pacientes con aquello que alguien denominaba AFMPs y mDV.

Invito a todos vosotros a dedicar el próximo año a recabar casos documentados y explicados sobre la maloclusión masticatoria y la forma de la nariz. Para presentarlos en el próximo congreso del CIRNO o si se quiere en este lugar llamado La Biela.

En Donostia-SS Jesús María Martínez Gil. Julio 2008.

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