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Una no. Varias

1.-Acudir a una sidrería y participar en el txotx.
Las sidrerías son el lugar donde se elabora la sidra. Allí es donde al final del proceso, se almacena. Y durante la temporada, quesuele empezar al final del otoño y acabar hacia el final del invierno. se abren al público para la degustación del producto. Los compradores de sidra se acercaban para degustar las diferentes kupelas, acompañando de una merienda tradicional. La TXULETA. Ahora están abiertas a todo el público, habiéndose tornado muchas de ellas en verdaderos restaurantes. Unas conservan más las esencias y otras menos. Se comía sobre unas mesas corridas sin bancos ni sillas, en un ambiente frío y húmedo (el que necesita la sidra) y sobre un plato común. Ahora siguen siendo mesas corridas pero con bancos (por lo menos eso). El ambiente, ATENCION, sigue siendo frío y húmedo. No conviene ir con sandalias ni en mangas de camisa. Según el tiempo, aconsejamos llevar jersey y/o cazadora. Y buen calzado. El menú, el tradicional: Tortilla de bacalao, Txuleta (aunque esté roja y con aspecto de no hecha, lo está. Que nadie se asuste por que está buenísima) que uno trozea con el cuchillo y los demás se aplican con interés. Queso, membrillo y nueces. Y la sidra. La Sidra al TXOTX. Para beber se peregrina en grupo hacia las kupelas. Se pone el vaso y se bebe. OJO. Tiene grado y se sube. Beber con moderación. Confraternizar y divertirse. Y la carne, buenísima.

2.-Visitar a los apóstoles de Oteiza en Arantzazu.

Se levanta el Santuario sobre un barranco ascendiendo hacia el macizo de Aitzgorri. La nueva Basílica en la que trabajaron arquitectos, escultores y pintores de vanguardia constituye un hito en la renovación del arte sacro contemporáneo. Construido entre los años 1950 y 55 por los arquitectos Sainz de Oiza y Luis de Laorga. Destaca en la fachada la obra de Jorge Oteiza, las puertas de Eduardo Chillida, el retablo de madera tallada de Lucio Muñoz y las pinturas en la cripta de Néstor Basterretxea.
El conjunto escultórico de los apóstoles de Jorge Oteiza tardó 15 años en ponerse por la fuerte polémica que lo rodeó. Cuenta con la insólitra cifra de 14 apóstoles.

3.-Visitar la cuna de Gipuzkoa en Loiola.

Las hermosas proporciones del Santuario de Loiola son desde el siglo XVII el punto de referencia de la Compañía de Jesús. La cúpula de la Basílica es impresionante.
Se encuentra en el municipio más expenso de Gipuzkoa, Azpeitia.

 

4.-Tomar un pintxo en los bares más donostiarras de la ciudad.

Los donostiarras aman a su ciudad. Es más, no hay lugar en el mundo más bonito ni donde se viva mejor, y por supuesto, es donde mejor se come con diferencia. Visten de sport desenfadado, estilo "arreglado pero informal".

Los tiempos están provocando que el donostiarra se encuentre en vías de desaparición. Cada vez es más difícil visualizarlos y es por ello que frecuenten algunas zonas de la ciudad en las que disfrutan de un entorno protegido.
La manzana comprendida entre las calles Urbieta, Arrasate, Easo y San Marcial es uno de esos espacios en los que el donostiarra se encuentra a gusto. Allí puede encontrar algunos de los bares más característicos de la ciudad. La Espiga (ahora Aurrera) con sus pimientos rellenos o sus milanesas, Ciaboga con su platillo, San Marcial con las gavillas y el variopinto Rojo y Negro

5.-Comprar en las tiendas más características de San Sebastián.

Existen algunos comercios que son referentes de la moda donostiarra. Uno de ellos es Friki para nuestros niños, en la Avenida de la Libertad. Para adultos hay dos firmas muy conocidas en la ciudad: Arbelaitz y Auzmendi con varias tiendas repartidas entre la Avenida de la Libertad y la calle Churruca. En esta misma calle está la zapatería Churruca. Y por último la firma Box de bolsos, paraguas y complementos de diseño propio y personal en la calle San Martin.
San Sebastián es una ciudad con una gran tradición comercial llena de tiendas de moda en la que Ud. podrá disfrutar dando rienda suelta a sus instintos mercantiles.

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