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Ovalo y perfil en Ortodoncia.
Influencia de la época en el perfil.


Evaristo Marti Fabregat
(Tortosa)

Al llevar a cabo un tratamiento de Ortodoncia, cuando actuamos sobre los dientes, sea alineándolos, sea adelantando o retrocediéndolos, ensanchando las arcadas, moviendo la mandíbula en el plano sagital o vertical, elevando el plano de oclusión, actuamos no solamente sobre los dientes, sino también sobre los huesos que los sustentan, maxilares y huesos que con ellos se relacionan, provocando una serie de modificaciones que repercuten además sobre las partes blandas que recubren tanto los dientes como la parte ósea que los sostiene.

Las modificaciones por lo que a la función masticatoria respecta, quedan patente al ver como los dientes en su nueva posición llevan a cabo su función masticatoria de una manera más perfecta, sobre todo si al hacer la corrección hemos tenido en cuenta todas las normas necesarias para que quedara una oclusión equilibrada, además de haber conseguido con ello una mayor duración de los dientes.

Nuestra actuación sobre la respiración es notable en la mayoría de los casos en que tenemos que actuar y que nos encontramos frente a una respiración bucal, que a todas luces es nociva, la cual provoca defectos de desarmonía y de desarrollo en todo el esqueleto óseo de la cabeza, ocasionando atresia del maxilar superior, defectos de dentición, defectos en la articulación temporo-mandibular, hasta el extremo de provocar en todo el esqueleto facial una preponderancia del diámetro vertical sobre el diámetro transversal, con la secuela correspondiente que estas distrofias del bloque maxilo-dentario pueden ocasionar en el delicado árbol respiratorio, al ser la respiración exclusivamente bucal. Nosotros, al actuar sobre los dientes, maxilares y huesos que con ellos se relacionan, a la par que actuamos de una manera fisiológica, convirtiendo la respiración bucal, nociva para el organismo, en respiración nasal, la cual después de filtrar el aire a su paso por las fosas nasales, lo recalienta a la temperatura adecuada para que no sea nocivo al árbol respiratorio, y lo humedece para que así sea más apto al mismo tiempo, modificamos el óvalo y perfil, hermoseándolos y haciendo las relaciones de los diámetros vertical y transversal más armónicas entre sí.

Pero vamos a lo que se refiere a la parte estética, que no obstante y no tener influencia directa sobre las funciones fisiológicas y funcionales, o sea que sin cuidar de ella se puede también vivir, pero que tiene también su importancia, y a la que vamos a dedicar un breve comentario.

Al hacer una corrección ortodóncica influimos, como hemos dicho, sobre la morfología del tercio inferior de la cara, y si tenemos en cuenta que la tercera parte de untodo es una parte bastante importante, podemos decir que al influir con nuestros manejos sobre el tercio inferior, actuamos sobre el total morfología de toda la cara. Si además en este tercio inferior es donde radica la emisión del sonido, aumentará en mucho la importancia de las modificaciones que en ella hagamos cuando se canta o se habla, puesto que en él fijaremos mejor nuestra atención, siendo, por tanto, nuestros manejos en esta zona de una importancia decisiva. Si además los dientes son bonitos y resaltan entre unos labios finos o carnosos (resaltados por el maquillaje), base de una sonrisa atractiva, todo a una puede formar un conjunto armonioso, en el que nosotros habremos tenido nuestra parte de artífices, de escultores, y es por eso que debemos dedicar nuestra atención en la futura morfología de las partes blandas, al actuar con nuestros manejos ortodóncicos sobre los dientes y huesos que los sostienen.

Muchas veces al actuar sobre este tercio inferior de la cara, no concedemos el margen de importancia que requiere a la morfología de las partes blandas, abstraídos por la importancia del punto de vista funcional, y si bien es verdad que una buena articulación equilibrada, balanceada y perfecta, mirada desde cualquier ángulo, constituye nuestar mayor ambición, no debemos ni podemos perder de vista que la inmensa mayoría de clientes, por no decir todos, acuden a nosotros no en busca de que el niño coma mejor, sino de que le corrijamos los deintes porque de lo contrario está horroroso. O sea que a nosotros acuden en demanda de auxilio para que el óvalo y perfil que tanto le afean y que podrían llegar a crear un complejo de fealdad, sean corregidas, y si nosotros, absorbidos por lo funcional y fijándonos solamente en ello, olvidamos la parte estética, aún habiendo hecho una corrección perfecta desde nuestro punto de vista, habremos perdido la partida si al mismo tiempo no hemos hermoseado aquel rostro dentro de las posibilidades que nos pueda ofrecer. Y así muchas veces nos veremos obligados a sacrificar algo de lo funcional en aras de lo estético. O sea que habrá que llegar a veces a sacrificios cruentos, como la supresión de piezas, para no ensanchar indebidamente una cara ya de por si ancha o bien para evitar una biprotrusión. Igualmente buscaremos una buena oclusión adelantando el maxilar inferior en lugar de retraer el maxilar superior, para mejorar un perfil; en fin, que nunca debemos desligar en una corrección la parte funcional de la parte estética y no por una debemos sacrificar a la otra. No debemos olvidar que la cara es el espejo del alma, según dice el aforismo; por tanto, casi podríamos decir y asegurar que el alma es según sea el espejo, pues si no cuidamos de que el espejo sea bueno, al crear un complejo de fealdad, podemos al mismo tiempo crear un íntimo deseo de venganza contra todo lo hermoso, complejo que si no es vencido por la educación y la religiosidad, puede incluso degenerar en criminal, pues muy humano es que todos busquemos la igualdad, pues lo dice el aforismo, que mal de muchos consuelo de todos. Por tanto, he aquí como nosotros también podemos influir creando un mundo mejor en el que todos, por el hecho de sentirnos más hermosos, seamos más buenos.

¿Quiere esto decir que todo lo debamos sacrificar a la parte estética y que la corrección de un caso de Ortodoncia no tiene más problema que éste? No, sería craso error. Pero creemos que muchas veces debemos tenerlo en consideración, pues al aferrarnos en no querer hacer una extracción o, por el contrario, usar de ella sin ton ni son, caemos en el lado contrario, y aquí, como entodo, debe imperar el justo medio, no dejándonos arrastrar por uno solo de los componentes de esta tríada. Funcionalismo, fisiologismo y estética, sino compaginarlos adecuadamente de una forma tan armoniosa que cuando los padres exclamen "!Qué hermosa ha quedado nuestra niña!", nosotros, por lo bajo, podamos decir:"Que boca más funcional hemos dejado".

Una vez sentado, pues, la necesidad de tener en cuenta la parte estética de esta zona de la cara, que repercute, que duda cabe, sobre toda la fisonomía del individuo, vamos a entrar en la segunda parte de esta comunicación: "Influencia de la época en el perfil".

Más que influencia de la época, podríamos decir la moda en el perfil, pues no hay duda que, al igual que los vestidos y los peinados, también las caras tienen su época de moda, igualmente que la voz, etc., y ello suele ser debida a que una estrella de la pantalla en la mayoría de las veces, o del teatro, ha impuesto una manera de decir, de cantar, en cuanto a la voz se refiere, una norma en el peinar o en el vestir y también, por qué no, un perfil que, a fuerza de verlo y desde luego de ser armónico y de acuerdo con tal clase de peinado, resulte agradable desde el punto de vista estético.

Si al efectuar nuestras correcciones resucitáramos un perfil a lo Venus de Milo, pongo por ejemplo para señoras, y a lo Apolo para caballeros, creo que cometeríamos un grave error, aún sin entrar en detalles sobre si verdaderamente eran correctos, pues con el vestir actual y con el gusto estético moderno no cuajarían. Por tanto, nuestros gustos deben evolucionar al compás de los tiempos, como está sucediendo en todos los órdenes de las Bellas Artes: pintura, escultura, música, aún en su forma de arte abstracto, pues dentro de éstas podemos englobar una parte de nuestra especialidad. A veces será permitido incluso conservar una ligera sobremordida, puesto que aquel perfil nos puede recordar un conjunto armoniooso mucho mejor que corrigiéndola, aunque debemos compensarla de otra forma, y desde luego será mucho mejor que el ir a buscar un parecido antiguo o a seguir guiándonos por unos cánones pasados de moda.

A este efecto os presento estos perfiles que corresponden a Venus y a Apolo, esculturas debidas a los griegos, pueblos de filósofos y artistas que perseguían un ideal puro de belleza. Estos escultores buscaron siempre el ideal, lo que ellos llamaron el "arquetipo" y debemos suponer que, aunque siempre se inspiraron en figuras de la mitología, éstas estarían encarnadas por las beldades de su tiempo, por tanto correspondel al "summun" de belleza helénica; en cambio, hoy un perfil como estos no creemos tuviera mucho éxito, aunque no le negamos beldad.

Este otro es de una artista de cine moderna (Romy Scheneider), para que veamos la diferencia que hay entre ayer y hoy en lo referente a gusto estético, y, vuelvo a repetir, sin meternos en lo abstracto. Si analizamos cuidadosamente estos perfiles antiguos y modernos desde luego encontraremos diferencias, y como somos de esta época, aún no abstracta del todo, nos gustará más la línea moderna, que resulta de hecho lo suficientemente armoniosa. Por tanto, desde el punto de vista estético debemos tenerlo en cuenta y adaptarnos en lo posible a él.

Los perfiles rectos son siempre más armoniosos que los angulados, e incluso parece que una cierta tendencia al perfil progénico parece estar de moda, perfil con un aumento suavemente pronunciado, síntoma sgún algunos de una preponderancia de la mujer, lo que nos llevaría al matriarcado. Así parece desprenderse si creemos a quien asegura que el mentón fuerte es síntoma de energía en la decisión.

No obstante, debemos en esto como en todo ser eclécticos y no dejarnos guiar por un mismo patrón y que por la fisonomía que dejáramos nos conocieran, pues nunca ha sido además galardón cortarlo todo por un mismo patrón.

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