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Un paseo por la Segovia de Cándido.

Cándido:(del latín: "candidus"). adj. Blanco. Puro. Ingenuo, sin malicia y fácil de engañar.

Mi primera conciencia gastronómica después de las comidas de mi madre, recuerdo que fué Cándido.
Debía de ser yo muy joven, un niño, cuando ví por primera vez a Cándido trozeando un cochinillo, al que previamente había eliminado su blancura lechal mediante sus artes culinarias, con un plato inmaculado. !Qué destreza, qué habilidad, qué equilibrio en el tajo asestado con el plato!

Segovia es conocida , o lo fué durante mucho tiempo, por dos monumentos muy próximos entre sí: Uno es el acueducto romano de los tiempos de Augusto, con sus dos hileras de arcos superpuestos, construido con sillares de granito unidos en seco. Una de las grandes obras de la ingeniería civil romana.
El otro, muy cerca de él, es el asador de Cándido.Cuando he estado en Segovia los he visitado a los dos y siempre he escuchado lo mismo de ambos. Del uno, que se está acabando con él; y del otro que ya no es lo que era.

Pero ésto es lo que se dice siempre de quien ha llegado a la cima. Bien lo sabemos en la RNO. Cándido no es lo que era; y el Acueducto tampoco. Pero ello no es motivo para dejar de visitarlos con respeto y admirar su valor.

Nos haremos una foto en Cándido y en el Acueducto, para luego subir dando un pequeño paseo hasta la Plaza Mayor, donde descansaremos en una de sus terrazas contemplando la vida de la ciudad.

Luego seguiremos el camino para visitar la Catedral. Edificio religioso de final del gótico. Tiene 3 naves y una torre de gran altura, 88 m., y un claustro gótico procedente de la catedral antigua. Allí se conserva "El Cristo yacente" de Gregorio Hernández y el "Retablo de La Piedad" de Juan de Juni.

Siguiendo un poco más allá se nos acaba la ciudad en el recinto amurallado de la época medieval, en el que destaca el Alcázar, de puntiagudos torreones y cubiertas inclinadas. Reconstruido en el s. XIX tras un incendio pavoroso.

Desde allí nos queda sólo contemplar muy por debajo de la ciudad el pueblo de Zamarramala y el Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla, lugar de romerías y meriendas campestres.

Otro día podremos visitar el Palacio de Riofrío, que es el palacio Real de La Granja, también famosa por sus judiones. No dejaremos de ver su capilla elíptica y la doble escalera imperial con esculturas de Sexmini.
Sólo nos quedaría contemplar las impresionantes fuentes de sus jardines en correcto funcionamiento para conservar un recuerdo inolvidable de estos lugares.

Jesús María Martínez Gil

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