PRESENTE Y FUTURO DE LA ORTODONCIA

Por el Dr. D. PEDRO PLANES

(Conferencia pronunciada en el Colegio de Odontólogos de la I Región.)

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No cabe duda que el título de esta comunicación me ha sido inspirado por el Profesor Zabala, pues al dar él su magnífica comunicación, exponiendo tan claramente su punto de vista en lo que a su disciplina corresponde, me animé a hacer lo mismo en lo que a mi especialidad se refiere.

Mis pésimas condiciones de orador agradeceré que no las critiquéis mucho, pero sí, si lo merece , el fondo de la cuestión que os voy a exponer.

La Ortodoncia es la especialidad odontológica que más cambios ha experimentado y más desorientación científica posee, aún en nuestros días. No hay más que coger un libro de Ortodoncia, ojearlo fríamente y veremos que sólo puede leerlo y entenderlo el que ya lo sabe por adelantado, !pero desgraciado del que quiera aprender su contenido!

Si asistimos a Congresos internacionales, como tenemos por costumbre hacerlo, vemos que entre las figuras destacadas también reza una gran desorientación y falta de común acuerdo, aunque ya existe una razón y lógica fundamental por donde se vislumbra la verdad y el futuro de esta especialidad pero que desgraciadamente sólo compartimos una pequeña minoría. Nuestra labor es, pues, de apostolado, divulgando la verdad con la lógica y el sentido común. Pero estos postulados sólo son asimilados por quienes tienen una gran preparación básica, sólida y muy odontológica por encima de todo.

De la Ortodoncia en realidad sólo había un postulado, del dominio general que es el que dice: Empujando los dientes, éstos se mueven, concepto mecánico odontológico que ya antes de 1700 privara. Nada se conocía en aquel tiempo de etiología, génesis ni patogenia, y este empirismo ha durado bastantes años.

Pero este nacimiento de la especialidad es odontológico o mejor dentístico. Su aplicación práctica es igualmente el dentista quien la hace. En 1700 los aparatos metálicos sujetos con ligaduras como los de Fauchard, Catalán, de la Berre, Lefoulon, etc , ya requerían una gran destreza manual.

A partir de 1850 empieza el uso de las primeras placas ayudadas de gomas, maderas, ligaduras, destacándose en ellas Robinson, Tomes, Kingeley, Coffin, Farrar, Talbot, etc. Algunos de estos aparatos habrán sido vistos por muchos de vosotros, hijos de dentistas, pues con ellos habrán trabajado nuestros padres e incluso aplicado a nuestras bocas.

Concepto muy mecánico, pero de aplicación personalísima del dentista.

En el año 1866 Angle revoluciona esta especialidad y le da el primer impulso científico y queriendo diagnosticar los casos por un síntoma, cual es la relación mesiodistal de molares. Sobre esto crea una escuela que priva durante bastantes años. Hasta darse cuenta que también ha sido todo empírico y mecánico por falta de diagnóstico.

No obstante la aplicación sigue siendo personalísima del odontólogo y requiere muc ha habilidad manual para manejarse en boca con ligaduras y resortes.

Con esta escuela siguen: Casbe, Dewey, Mershon, Crozart, Quintero y De Coster. Mejorando los mecanismos hasta Simón que con su escuela tridimensional abre nueva clasificación con relación a los planos craneales. Sus procedimientos en alambre de acero inoxidable sin soldaduras.

También predestinada al fracaso por no ser un diagnóstico propiamente dicho este tridimensional, surge al mismo tiempo la terapéutica Europea con aparatos móviles. Destacándose Schwartz (Viena), Andresen (Copenague), Haulp (Praga), Grude (Oslo), Terapéutias funcionales.

Simultáneamente en América surgen las terapéuticas de movimiento en masa de Tweeed, Jhonson, Atkinson, el famoso Edgeweis, etc. Fruto siempre de los grandes fracasos obtenidos con los métodos anteriores. Fracaso que es la recidiva.

En el momento actual llegamos pues a dos fundamentos terapéuticos totalmente diferentes. Europa, tratamiento en edad joven y terapéutica funcional o semifuncional.

América, tratamiento en edad más avanzada con movimiento en masa.

¿A quién hay que dar la razón? ¿Por qué tantos cambios en la terapéutica?. Porque se ha fracasado con ellas y cada una nueva cree ser mejor, y lo es en un tanto por ciento al anterior y siguen fracasando. Y se seguirá fracasando, no en mover los dientes e incluso en restablecer oclusiones y articulaciones perfectas ( esto se ha conseguido en el año 1700), sino en el que el organismo acepte aquel estado de cosas y las mantenga indefinidamente.

¿Por qué este fracaso tan persistente? Por falta de diagnóstico completo.

Si volvemos a recordar lo expuesto, debemos coincidir en que la Ortodoncia ha empezado empírica y mecánica para llegar a nuestros tiempos más mecánico-biológico y menos empírica. Mucho más mecánica, pues requiere un adiestramiento manual minucioso al máximo la aplicación de las terapéuticas modernísimas, tanto las americanas como las europeas. Y mucho más científica ortodóncica en cuanto a diagnóstico, como tendremos ocasión de exponer al hablar de futuro de esta especialidad.

O sea que la Ortodoncia no es una "aplicación mecánica de la Medicina" sino una "Medicina con aplicación mecánica".

Ya Milo Helman, en 1926 decía entre otras cosas que:

"El problema ortodóncico constituye una unidad médico-mecánica". "Que los dientes son movidos por procesos de la naturaleza biomecánica. Que la construcción de aparatos constituye no sólamente un proceso mecánico, sino también una extraordinaria habilidad, así como conocimientos matemáticos y físicos".

"Que la manipulación de los aparatos en el tratamiento es un arte y que es una ventaja considerable estar dotado de talento artístico, al mismo tiempo que da conocimientos mecánicos para el éxito".

Nosotros, en 1944, dijimos y seguimos sosteniendo este principio: "Debemos utilizar los aparatos de Ortodoncia dándoles el concepto biomecánico de sistemas de fuerzas, de los cuales nos servimos para desplazar los sistemas patológicos equilibrados anormales en sistemas fisiológicos equilibrados, normales, sin perder el equilibrio en el tránsito de uno a otro.

Desde su nacimiento vemos que es de aplicación mecánica directamente en boca por el dentista, y este es el que por su profesión dispone de una habilidad natural extrema, de lo contrario deja de ser dentista o es mal dentista. Queda, pues, circunscrita su aplicación y ejecución a los dentista propiamente dichos, o sea buenos dentistas, pues la palabra dentista nosotros la consideramos sinónima de gran habilidad manual y preparación científica del momento.

Cuando Angle da su impulso científico y divulgación por la mucha publicación de sus trabajos, entran en este campo muchos más profesionales que al no poseer tanta habilidad manual acuden a sus mecánicos para que construyan arcos y bandas orientados por dibujitos vistos en las revistas. Su misión sólo será cementar en boca y hacer ligaduras.

La intranquilidad del diagnóstico no le quita el sueño, y los dientes se moverán. Después, Dios dirá.

Nosotros comentamos ¿qué Medicina es ésta que se aplica sin el más mínimo diagnóstico? Y si creen que han diagnosticado por Angle, están muy confundidos, por que Angle no dió diagnóstico, sino una clasificación sintomática totalmente insuficiente en la actualidad. Y que no se excusen los que la ejercen, y no saben, de que ésto fué lo que aprendieron. Los mejores médicos de hoy aplican terapéuticas como la cortisona y los antibióticos, etc, y no creo que lo estudiasen cuando su carrera, pues no existían.

La misma hilaridad produce hoy ver hacer ortodoncia con arcos de Angle, Marshon, Ainsworth, etc, que produciría un médico tratando las neumonías con sanguijuelas.

Pero si esto es censurable, muchísimo más lo es el que aún hoy haya centros de enseñanza en el que se den estos conocimientos como terapéuticas reales cuando sólo se debería mencionar en un capítulo de historia.

Este es el primer bache que tiene la especialidad dando paso al mecánico en un terreno puramente odontológico, entrando en esta especialidad tan elevada hasta el momento profesionales sin la más mínima preparación odontológica y que imaginariamente creen poseerla admirable.

Y no digamos cuando sin diagnosticar ni nada se mandan unos modelos corrientes al mecánico para que construya a su criterio unos aparatos reguladores de Angle, de Mershon, de Ainsworth o de lo que sea.

Como si el médico llamase al curandero para tratar a sus enfermos. Esto es en nuestra opinión más bajo que el prestatítulos.

Al lado de esta tristeza, los que llevamos ésto en serio tenemos la alegría de ver progresar la especialidad, entrar profundamente en el terreno de la etiología, base fundamental de un buen diagnóstico, aclarando grandes lagunas existentes y viendo que la especialidad empieza a tomar el rumbo y nivel científico que le corresponde, surgiendo en Europa la terapéutica biológica y funcional con los aparatos removibles.

Pero aparece en el mercado un precioso libro de placas para terapéutica ortodóncica. Lo que enloquece a la profesión por la ley del mínimo esfuerzo y el concepto absurdo de la especialidad que nos han legado. La cuestión es hacer placas y colocarlas en boca; la etiología y el pronóstico siguen siendo lo de menos, el caso es no ver los dientes.

Si muchos odontólogos han adquirido este libro, muchos más mecánicos lo han comprado para vergüenza nuestra, pues a ellos se ha acudido con unos modelos sin orientar para que nos haga la maravilla que él quiera. Y este absurdo se da cuando se pretende que para especializarse en odontología es imprescindible ser médico. No creemos que sea precisamente esto lo necesario para que la odontología progrese, sino ser mucho más odontólogo.

No hay duda que también es útil y sería progreso el ser farmacéutico, veterinario, ingeniero (Stanton, ingeniero, fué un gran colaborador de Angle) y también abogado, pues podríamos cobrar mejor las facturas.

Esto trae consigo el ir apartando al odontólogo la habilidad manual, cualidad que le es imprescindible, como dije al principio, cediendo al mecánico un campo que siempre será odontológico. Podemos decir que el "leer nos hace perder la escritura".

Los mejores ortodoncistas del mundo han construído sus aparatos sobre el mismo enfermo, con la clínica dispuesta para ello, no han tenido, ni que hubiesen deseado la intervención de un mecánico, pues no había lugar a ello.

Nuevamente en América las técnicas de movimiento en masa se construyen y aplican directamente en boca con materiales e instrumental propio para ello, pues deja de existir el mecánico para estas técnicas, y cuando nosotros las aplicamos nos ocurre lo mismo.

O sea que es un trabajo personalísimo del ortodoncista confirmando que es una "medicina con aplicación mecánica".

Con las nuevas teorías e investigaciones de Kantorovitu, Rorkhans y Schwaz sobre etiología y génesis de las maloclusiones que ya tuvimos ocasión de exponer y defender desde esta tribuna, se eleva esta especialidad a un nivel científico ortodóncico insospechado, pudiendo subsistir por sí sola, aunque con íntima relación y colaboración con la medicina, pero emancipada de ella como hace muchísimos años. Si a ello juntamos las nuevas investigaciones y trabajos sobre biotipos de Sheldon y Martiny podemos decir muy alto que llegará un día no muy lejano en que la ortodoncia abrirá nuevas luces a la medicina en lo que a diagnóstico constitucional precoz se refiere con toda su consecuencia terapéutica. Pero para que así mismo esto llegue a ser una realidad hace falta ser ante todo más odontólogo y lógicamente no estorba nada la medicina, sino todo lo contrario. Pero lo que no debemnos confundir pues es la fusión con la colaboración.

Aunque hoy en general todos los libros hablan de las diferentes etiologías de las anomalías con gran riqueza de causas etiológicas, como la herencia, el medio ambiente, el raquitismo, trastornos endocrinos, vicios, hábitos, etc. Nosotros nos preguntamos. !Todo esto, muy bien!, ¿Y qué? ¿Qué indicación terapéutica y pronóstica?. Esto es lo que se queda en el aire; y entonces no sirve para nada. Por lo menos hoy sabemos que si una lesión es de tipo hereditario, el pronóstico es desfavorable.

El tratamiento difícil. Que no interesa ni es conveniente solucionar el problema a la perfección puesto que recidivará y que después de saber hasta qué tanto por ciento de perfección debemos llegar, y este es el detalle más importante en que el ojo clínico juega un papel importantísimo, que debemos mantener una retención demoradísima, y que por encima de todo es imprescindible tratarla en el primer período, y si este se escapa, en el segundo, para el éxito.

Con todos estos progresos ya el diagnóstico es casi completo, la ortodoncia, científica, y su terapéutica mecánica biológica y funcional se escapa de las manos del mecánico en su mayor parte. Su misión, caso de que el odontólogo no disponga de tiempo para ello, se reduce a polimerizar una resina con unos alambres insertados.

Para ver la importancia del diagnóstico para la terapéutica y que la ortodoncia está llegando a un nivel científico insospechado diremos lo siguiente:

La verdadera ortodoncia, o mejor ortopedia, sólo se debe y puede aplicar en nuestros primero y segundo períodos, o sea hasta los seis años y hasta los doce perdiendo ya alguna probabilidad en el segundo. Dentro de esta primera norma debemos considerar la ordenación genética de las ortodontopatías, y finalmente relacionadas con las modernas dosificaciones de biotipos, o sea con el tipo constitucional de cada individuo.

EL FACTOR EDAD EN LA TERAPEUTICA ORTODONCICA
Primer Período Ideal
Segundo Período
Tercer Período
Cuarto Período
Intrauterino
6 meses
3 años
6 años
12 años
20 años
40 años
Profilaxis
Profilaxis y terapéutica precoz Terapéutica verdadera Terapéutica complementaria Terapéutica tardía Pequeñas terapéuticas

 

CLASIFICACION BIOGENETICA DE LAS ORTODONTOPATIAS
ORTO
DONTO
PATIAS
Básicas Sobremordida
Adquiridas o Genuinas
Mordida abierta
Retrogenie
Progenie
Oclusión cruzada
Biprotusión
Birretrusión
Complementarias Principales Compresiones Precoces Apiñadas Adquiridas
Tardías Con diastemas
Mutilaciones Caninos o primeros molares temporales  
Segundos molares temporales
Molares de los seis años
Otros dientes
Secundarias Diastema simple Genuinas    
Diastema total
Supernumerarios
Carencia
Microdontismo
Desarmonía

 

BIOTIPOS
METAMESOTROPO Ecto-Endo
METAHIPERTROPO Ectoblástico
METAHIPOTROPO Endoblástico
MESOHIPERTROPO Ecto-Cordo
MESOHIPOTROPO Endo-Meso
PROHIPERTROPO Cordoblástico
PROHIPOTROPO Mesoblástico
PROMESOTROPO Cordo-Meso

 

En un biotipo Ectoblástico cerebral hay una tendencia a lesiones de tipo óseo, como cifosis, escoliosis, pies planos, etc., cráneo dolicocéfalo, forma cara triangular. Predominio cerebral derivación del ectodermo.

Puede tener una anomalía de las que nos parezca de compresión por el apiñamiento dentario. Apiñamiento dentario por falta de un lado de desarrollo óseo derivación mesodérmica y gran desarrollo coronal dentario de derivación Ectodérmica. Fracasaremos siempre que queramos reconstruir lo normal con las norma e índices corrientes de expansión.

Pero podremos obtener éxito buscando el espacio no transversalmente, sino anteroposteriormente, pues sin perjudicar constitucionalmente el biotipo mantendremos su dolicocefalia y daremos estímulo, que faltó, o que está faltando, que no es lo mismo que modificar la estructura.

Nuevamente los odontólogos, y en particular los ortodoncistas nos encontarmos a nosotros mismos en el terreno que nos corresponde. Pues la terapéutica moderna de placas única a aplicar con este nuevo avance científico de la ortodoncia requiere un ajuste tan meticuloso y continuado en boca que sólo lo puede realizar quien conozca al detalle la evolución normal del aparato masticatorio en las diferentes ortodontopatíasy, a su vez, en los distintos biotipos. Si esto requiere una preparación científica elevada no es menos la pericia y habilidad manual que se necesita y que sólo posee o debe poseer el odontólogo. Nuestra experiencia nos demuestra que para adquirir el mínimo de estos conocimientos y prepararse para el desenvolvimiento en el presente y colaborar para el porvenir de esta especialidad es necesario un mínimo de dos años de estudio y no media docena de meses. Los dos años son el mínimo de tiempo de ver empezar y terminar un tratamiento, única forma de deducir conclusiones y enseñanzas, o sea que resumiendo, se debe ser más odontólogo.

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